ESTE BLOG PERSONAL VA DIRIGIDO A TODOS AQUELLOS QUE AMAN LA PSICOLOGIA TANTO COMO YO. ESPERO APORTAR Y QUE ME APORTÉIS NOTAS, ASPECTOS, ARTICULOS, DUDAS, REFLEXIONES SOBRE ESTA APASIONANTE CIENCIA QUE ME TIENE COMPLETAMENTE ENTREGADO DESDE EL MISMO MOMENTO QUE COMENCÉ A ESTUDIARLA....A ESTUDIARLA DURANTE TODA LA VIDA.
lunes, 16 de julio de 2012
"Piensa mal...... y te equivocarás muchas veces" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 16-7-2012)
En función de nuestras creencias, solemos confirmar o desmentir aquello que estamos viendo de manera objetiva, pero interpretando subjetivamente en muchas ocasiones
Por Francisco Javier Sánchez
Los seres humanos nos dejamos llevar en multitud de ocasiones por la “primera impresión” cuando conocemos a alguien, nos hacen un pequeño comentario, o nos miran de determinada forma.
Salvo en situaciones de corta duración (p.e. entrevista de trabajo), donde hay que mostrar una buena imagen de uno mismo para acceder a un determinado puesto, recomiendo al lector que intente “controlar” esa primera impresión que los demás pueden causar en él/ella.
Solemos “atribuir” al otro cualidades en función de su aspecto físico, de su forma de vestir, de la forma de expresarse o simplemente de lo que nos han contado sobre él/ella.
En estas ocasiones también nos dejamos llevar por “sensaciones” o por “intuiciones” que en bastantes ocasiones suelen ser totalmente subjetivas y erróneas por tanto.
Ocurre que si alguna vez hemos “pensado mal de alguien o de algo” y hemos acertado, nuestra forma de pensar se ha visto automáticamente reforzada de manera muy significativa: “¿Ves como no me equivocaba con esa persona?”. Afirmar esto es tan peligroso como dar por supuesto que después de haber realizado treinta entrevistas de trabajo y no haber sido seleccionado en ninguna, tampoco nos seleccionarán en la número treinta y uno”.
Lo adecuado es intentar controlar dichas creencias y esperar a corroborar o no aquellas sensaciones iniciales que teníamos.
Cuando el conductor de un vehículo cruza una vía interurbana en multitud de ocasiones a más de la velocidad que le corresponde y no es multado por ello, es reforzado tremendamente y continuará (probablemente) circulando a esas velocidad excesiva en esa vía. Son tantas las veces que incumplimos las normas de circulación y no se nos “multa” por ello, que luego somos “sorprendidos” por un coche de la policía cuando simplemente “hicimos lo que otras muchas veces” (exceder la velocidad, saltarnos un semáforo en ámbar o rojo, utilizar el móvil conduciendo, etc).
Cuidado con las especulaciones, en dar por supuestas cosas de las que no tiene evidencia. Cuidado con meterse en un círculo peligroso donde en función de nuestras creencias, solemos confirmar o desmentir aquello que estamos viendo de manera objetiva, pero interpretando subjetivamente en muchas ocasiones.
Si usted piensa mal generalmente también estará continuamente alerta por las cosas que le dicen o que le comentan. Podrá estar irritable, a la defensiva y quizás sería positivo que vigilara su nivel de autoestima y de ansiedad.
¿No le ha ocurrido en alguna ocasión que cuando usted se encuentra distendido, relajado respecto a alguien, éste/a le puede hacer cualquier comentario o crítica y usted no se lo toma a mal?. Entonces también le habrá ocurrido que cuando está alerta frente a alguien cualquier mínimo comentario lo ha interpretado como un ataque hacia su persona, su forma de trabajar o su forma de opinar ante determinado asunto.
Una vez más la clave vuelve a estar en nosotros mismos, en el cuidado de nuestra salud mental y psicológica, en nuestra forma de enfrentarnos adecuadamente a los acontecimientos que nos suceden y fundamentalmente a sentirnos los protagonistas de nuestra propia vida y nuestro propio destino.
miércoles, 11 de julio de 2012
"It,s time to change" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 9-7-12)
Por Francisco Javier Sánchez. Psicólogo
De camino hacia mi tierra sintonicé esta canción del popular solista colombiano Juanes, que me ha servido como pretexto o excusa para el artículo de esta semana.
Esta canción habla del cambio de emociones o sentimientos, del cambio del odio por amor.
Frente a una mente impregnada de pensamientos irracionales, no realistas, subjetivos, le propongo una manera racional y objetiva de pensar.
Quizá ahora sea “tiempo de cambiar” aquellos aspectos o áreas de su vida con las que no está conforme o que le generan un malestar que lleva arrastrando durante determinado tiempo.
Una dinámica de grupos que suelo hacer cuando trabajo con grupos es la siguiente: planteamos a cada persona que imagine “que cosas” le gustaría cambiar o hacer si acabara de venir de una consulta médica y éste le hubiera comunicado que apenas le quedan 6 meses de vida.
Tras esta primera reacción “normal” del grupo, le aseguramos al mismo, que el ejercicio merece la pena, que se impliquen todo lo que puedan y que se pongan en situación.
Personalmente me encanta escuchar activamente las (generalmente) no grandes aspiraciones de los componentes del grupo: “ir a determinado sitio”, “poder permitirse determinado capricho ”, “reencontrarse con algún amigo/a que llevamos mucho tiempo sin ver”, “solucionar algún problema familiar pendiente”, “pedir perdón a alguien a quien se hizo daño involuntariamente” o “pedir explicaciones a alguna persona por algún suceso que le ocurrió con ella”.
Acabada la ronda de deseos “pendientes” planteamos: evidentemente no es cierto el supuesto que hemos planteado porque a ninguno de ustedes (que sepamos) le queda ese tiempo de vida.
Momento clave: entonces: ¿Qué les impide a ustedes cumplir esos deseos a partir de estos momentos?.
Las caras de asombro y sorpresa que en muchos casos se producen cuando formulo esta pregunta son sin duda, geniales, y la expresión no verbal antes de mediar palabra me transmite muchos mensajes que a veces no son fáciles de describir.
Es cierto que las limitaciones económicas para alguno de los deseos son ciertas y objetivas, pero no es menos cierto que adaptando esos ingresos a nuestro “pequeño sueño” generalmente, podemos hacer algo muy cercano a nuestro mini-deseo.
Es tiempo de cambiar tal y como afirma la canción de Juanes. Usted se pone la mayor parte de las barreras en su vida, usted se autobloquea ante determinados planes de acción, usted es el que pone los impedimentos para justificar el no hacer determinadas cosas.
Todo aquello que aprendemos, podemos desaprenderlo, siendo fundamental la constancia, la perseverancia y la creación y mantenimiento del “hábito mental”.
Conviértase en el principal protagonista de su vida y deje poco espacio para el azar o la suerte. Hágase productor de su propia película y asuma riesgos a la hora de enfrentarse sanamente a todos aquellos problemas, desafíos o sueños que pueda depararle la vida. Epicteto decía que “el hombre no se ve distorsionado por los acontecimientos, sino por la visión que tiene de ellos”, afirmación sabia, que comparto plenamente.
En los procesos mentales se encuentra la clave de nuestra forma de comportarnos y de sentir.
No podemos compartir en absoluto la creencia antigua de la escuela conductista de la denominada “caja negra”, porque creemos que precisamente en esa caja es donde se encuentran los mayores “misterios” de nuestra salud mental que poco a poco intentamos sacar a la luz. Cambie ahora. Quizás “este sea su tiempo para hacerlo”.
lunes, 2 de julio de 2012
"Pensarás que estoy loco" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 2-7-2012)
Pensarás que estoy loco
Romper el mito o creencia "al psicólogo sólo va gente trastornada o loca" es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad
Por Francisco Javier Sánchez (Psicólogo)
Esta pregunta que tanto preocupa a los pacientes, sobre todo en la primera consulta, dista mucho de ser objetivo alguno de la terapia. Lejos de juzgar al paciente, nuestra tarea consiste en “acompañarle y ayudarle” a partir de sus propias herramientas psicológicas, además de poner en marcha otras tantas que probablemente desconozca y que puede utilizar para mejorar su situación o problema.
Es por eso importante, dialogar con el paciente sobre nuestra tarea en el tratamiento que vamos a iniciar y explicar que muchos de los síntomas, emociones, relatos que nos diga, son mucho más habituales de lo que pueda imaginarse, dentro de su cuadro clínico.
Si una persona diagnosticada de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, tiene dudas sobre contarnos o no las imágenes tan horribles que aparecen en su mente, respetaremos en primer lugar su decisión, pero lo positivo sería enfrentarnos a esas terribles imágenes (hacer daño a alguien, desear la muerte de alguien… etc), lo cual no significaría en ningún caso que pudiera hacer aquello que piensa o imagina. Por ello el primer paso sería “que el propio paciente se permitiera pensar todo aquello que aparece en su mente” entendido como consecuencia del trastorno que padece.
Romper el mito o creencia “al psicólogo sólo va gente trastornada o loca” es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad (al menos en España). Nuestro psicólogo debería ser como nuestro médico de cabecera. Si yo les digo que es común ver en consulta por ejemplo alumnos con dificultades de rendimiento en el colegio o el instituto y que se trabajan técnicas de estudio ¿qué me dirían?. Si les cuento que muchos de los pacientes acuden a terapia por un problema puntual de su vida y nada más ¿qué me dirían?. Estos casos son mucho más frecuentes de lo que se puedan imaginar.
Al fin y al cabo la psicología acaba siendo y formando parte de la vida misma. ¿Aprender a gestionar emociones, significa que estemos locos o que queremos aprender a manejarnos en determinadas situaciones que nos resultan difíciles?. Aprender a decir No es un síntoma de debilidad o significa que hemos de aprender esta habilidad social en determinadas situaciones en las que nos es difícil manejarnos?, tener un trastorno de ansiedad significa que hemos de aprender determinadas técnicas de autocontrol emocional o que somos unos histéricos empedernidos?.
¿Tener un trastorno de personalidad límite significa que la persona no sabe lo que hace o lo que le ocurre o más bien podemos enseñar al paciente a estabilizar su vida con nuestro apoyo profesional?
Lejos de los extremismos acabamos encontrándonos en consulta con muchas situaciones cotidianas en las que los pacientes (por historia de vida, por problemas desencadenantes, por bloqueos aprendidos en determinadas situaciones) no reaccionan, no sabiendo manejar determinadas situaciones externas, pensamientos, o emociones intensas. ¿Eso significa estar loco?. Nada más alejado de la realidad.
Si esta creencia la “generalizamos” al psiquiatra, todavía se aprecian más prejuicios al respecto. No es extraño imaginarse al paciente esperando sedado y medicalizado con una camisa de fuerza, esperando en la puerta de la consulta.
Demasiados estereotipos, demasiadas etiquetas, demasiados prejuicios.
¿Usted cree que si en algún momento de mi vida me viera desbordado por una situación determinada y no pudiera controlar mi nivel de ansiedad no acudiría a un psicólogo? Se equivoca si cree que no lo haría. Naturalmente que sí.
Si aprender a conocerse, a identificar determinada formas de pensar irracionales, a manejarse ante determinados problemas, a manejar emociones ante situaciones difíciles, controlar las manías, controlar los impulsos, entre otras muchísimas cosas es como consecuencia de “estar loco”, la mayoría podríamos afirmar que lo estamos, pero evidentemente no se trata de eso.
Dé el paso de asistir a terapia si no se encuentra bien, si necesita un apoyo o acompañamiento en determinadas áreas de su vida, lejos de estar loco, usted será inteligente, porque habrá comprendido que cuidarse y dedicarse tiempo es fundamental para vivir de manera sana.
lunes, 25 de junio de 2012
"LA SOCIEDAD QUE NO TE PERMITIA SER DÉBIL" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 25-6-2012)
La sociedad que no te permitía ser débil
¿Puedes mostrarte débil ante el jefe?. ¿La sumisión implica debilidad? ¿Se puede ser “bueno” sin ser sumiso o poco respetado?
Por Francisco Javier Sánchez
La competitividad actual es tremenda, y lo es en todas las áreas de la vida. Es como si esta sociedad moderna, trepidante, tuviera incorporado un “gps” en su interior y detectara rápidamente a aquellas personas que “considera” (bajo su criterio), como vulnerables, débiles, fáciles de atacar o tremendamente susceptibles.
En muchas ocasiones los pacientes se sienten “fuera de lugar” cuando “no son como los demás”.” ¿Porqué yo no puedo responder a mi compañera como lo hace X cuando le ataca?”, “¿Por qué a mí me presiona continuamente y en cambio al otro que le trata fatal le respeta profundamente?”, “Le pedí disculpas, y a partir de ahí fue todavía peor, porque se creía con derecho a todo sobre mi persona”.
Estas frases reales son sólo un ejemplo de preguntas razonables que se hacen algunas personas en consulta frente a las que hay que responder con un “plan de acción”, trabajando aspectos tan relevantes como la indefensión aprendida, la desesperanza, el locus de control (una vez más), la autoestima, las habilidades sociales o el control de la ira.
Los pacientes “temen” (razonablemente) mostrar sus puntos flacos ante los demás, porque sospechan que tarde o temprano los utilizarán en su contra. Algo que me parece, sinceramente muy triste y caótico.
Quizás la clave se encuentre en el límite entre el derecho a ser débil y el ser atacado sin escrúpulos por ello. No hay derecho en ningún caso.
La sociedad actual goza de más avances y privilegios que nunca. Es evidente que ha mejorado más que notablemente nuestra calidad de vida, pero no es menos cierto que nuestra salud psicológica se ha visto deteriorada de manera significativa.
Por ejemplo: ¿Puedes mostrarte débil ante el jefe?. ¿La sumisión implica debilidad?¿Cuál es el límite entre las tensiones actuales de la empresa actual y moderna y el acoso laboral? ¿Alguien puede decirme hasta dónde puede llegar un jefe con su empleado? ¿Hasta dónde es parte del trabajo la exigencia y competitividad diarias y hasta dónde llegar sin “sobrepasar el límite”?
Termina siendo frecuente encontrar a personas que deciden cambiar de lugar de puesto de trabajo, e incluso abandonarlo porque alguien les hizo la vida “imposible” y se “aprovechó de sus buenas intenciones”.
Pregunto al lector: ¿No se pueden unir en esta sociedad actual cualidades tan importantes y compatibles como la inteligencia y la bondad? ¿Se puede ser “bueno” sin ser sumiso o poco respetado? ¿Triunfa aquel que avanza a base de dar codazos a los demás retirándolos de “su camino”, o aquel que es honesto y sincero?
No es extraño que estas preguntas acaben en una sesión de psicoterapia. Es más, personalmente me las encuentro de manera frecuente sobre la mesa. En una sociedad en la que prima el “tanto tienes, tanto vales”, no es tarea fácil hacer comprender al paciente que su “valía personal” va más allá de su puesto de trabajo, del sueldo que gana o de los méritos que los demás le han reconocido. Y no es fácil porque éso no es lo que él/ella se encuentran al salir a la calle.
También es frecuente tratar a pacientes que “aparentemente” lo tienen todo en la vida (incluso que no necesitan trabajar para vivir holgadamente), y sin embargo viven sumergidos en la mayor de las depresiones.
Aquí detectamos en muchas ocasiones un problema de autoestima derivado de la incongruencia entre lo que la sociedad nos demanda, y lo que realmente necesitamos para ser felices, que no es otra cosa que sentirnos bien con nosotros mismos.
Suelen ser pacientes a los que “lo externo” les ha absorbido emocionalmente. Andan de un sitio para otro buscando algo que sólo encontrarán dentro de ellos mismos. “Lo tengo todo en la vida, no tengo derecho ni a estar triste. Entonces ¿porqué me siento tan desgraciado?”
Mi consejo (si tengo algún derecho a darlo) es que usted se permita “ser débil” en aquellos aspectos que acepte de usted, aunque no le gusten. Si es así, intente mejorarlos en la medida de sus posibilidades. Si simplemente los acepta sin generarle malestar alguno, reconózcalos y focalice su atención (como compensación) en sus fortalezas, reconózcaselas y prémiese por ellas. Al fin y al cabo ser débil en alguna faceta de nuestra vida sólo le hace más humano, y eso es un privilegio, créame.
lunes, 18 de junio de 2012
"EXTRAER SIEMPRE LO POSITIVO, INCLUSO DE "LO PEOR" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 18-6-2012)
Extraer siempre lo positivo, incluso de "lo peor"
Si focalizamos la atención únicamente en lo negativo, haremos ese “algo negativo” más grande, y ello nos impedirá ver “las otras versiones, aspectos, o puntualizaciones del problema”
Por Francisco Javier Sánchez. Psicólogo
Cuando los pacientes acuden en determinadas ocasiones (más frecuentes de lo que se pueda pensar en principio) atosigados, angustiados, con el rostro tenso, con evidente fatiga emocional o con aspecto de no haber dormido o descansado por un problema determinado que consideran será imposible de afrontar o superar, el profesional debe hacer un llamamiento a la calma y en un proceso gradual, pero firme, “extraer lo positivo” a pesar de la dureza de determinadas situaciones o acontecimientos.
No se trata de querer volver lo negro, blanco, ni intentar que el paciente mire hacia otro lado, ni querer transformar algo negativo en positivo, sino de observar ese problema desde otros ángulos o perspectivas. Esta visión global o general, nos proporcionará una idea más objetiva y realista de la situación que nos haya ocurrido, además de ampliar nuestra perspectiva de la misma. Si focalizamos la atención únicamente en lo negativo, haremos ese “algo negativo” más grande, y ello nos impedirá ver “las otras versiones, aspectos, o puntualizaciones del problema”.
Una paciente me decía recientemente que yo “ siempre veía algo positivo en las cosas que le ocurrían a ella”, aludiendo a un problema de pareja que, tras una terapia efectiva, le había producido un desánimo elevado.
Cuando tanto a la pareja como a ella les plantee que ese suceso puntual nos indicaba:
- Que unido a los avances importantes que “ellos” habían conseguido en la terapia, había que seguir trabajando, porque probablemente no existía tanto control como en un principio podrían creer (no existen las varitas mágicas pero si los procesos graduales con naturales idas y venidas).
- Que significaba una oportunidad de aprender, madurar, avanzar y crecer tanto a nivel de pareja como personalmente.
- Que un hecho puntual no puede determinar un proceso completo y que más allá de agobiarse por lo ocurrido, sería muy positivo que adoptaran (o al menos lo intentaran), adoptar una actitud positiva sin empeñarse en infravalorarse y en centrar su atención únicamente en lo que “no había conseguido”…
…Ambos cambiaron su gesto y me expresaron su deseo de “trabajar ese conflicto” para seguir avanzando. Acababan de ampliar su horizonte, dejaron de lado el catastrofismo de una situación “insoportable, terrible o espantosa” y cambiaron su predisposición frente a lo ocurrido.
En alguna ocasión hemos hablado de la importancia de las actitudes, entendidas como “la predisposición de una persona hacia algo”:
- Si el pensamiento positivo aparece (como forma de automotivación y autoapoyo), si centramos la atención en el camino positivo y adecuado ya realizado, tendremos más posibilidades de enfrentarnos adecuadamente ante los problemas que nos surjan porque plantaremos “cara” a dichos problemas con unas estrategias de afrontamiento (“coping”) sólidas y consistentes que nos permitirán avanzar y progresar en nuestra vida en todos sus ámbitos.
- Si adoptamos una postura “victimista” nos inundaremos de razones para creernos y justificarnos ante un mundo duro y cruel en el que nadie nos trata como merecemos.
En multitud de ocasiones, las personas hemos de “tocar fondo” para empezar a reaccionar ante situaciones duras o problemáticas:
- Hasta que un adolescente no comprueba por el mismo las consecuencias de sus actos, no es capaz de “valorar” su conducta o el daño que puede haber realizado a otros.
- Hasta que alguien no nos da “un escarmiento” (me refiero a reprocharnos abiertamente un error o decir por ejemplo: “hasta aquí hemos llegado”, utilizando la asertividad por supuesto), no aprendemos del error que hayamos podido cometer con él/ella o no aprenderemos a respetarle, tomando nota de “lo serio y grave que es lo que hemos estado haciendo equivocadamente”.
- Pasar por una recaída o consumo puntual para un “drogodependiente” es una oportunidad para avanzar terapéuticamente (y los profesionales lo sabemos, por lo que “aprovechamos” dicha situación para “enfrentar” al paciente con la situación real a la que se enfrenta).
Evidentemente la segunda fase sería aceptarnos como personas no perfectas e intentar reparar en la medida de lo posible el daño causado a los demás y también a nosotros mismos.
- Las situaciones duras y difíciles que nos puedan haber ocurrido aumentarán nuestra capacidad de empatía con los demás y “comprenderemos mejor” como se puede sentir alguien que ha pasado por lo que a nosotros nos ocurrió.
Tocar fondo es en muchas ocasiones algo necesario para poder “emerger a la superficie de nuevo”.
Si usted es positivo, atraerá lo positivo. Para ello, deberá “aprender” a buscarlo en aquello “tan tremendo, insufrible o terrible “que usted percibe como “lo peor que podía haberle ocurrido”, créame.
lunes, 11 de junio de 2012
"UNA LLAMADA INESPERADA" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 11-6-2012)
Una llamada inesperada
Por Francisco Javier Sánchez Martínez
Psicólogo
Con el permiso previo de la persona que me llamó os cuento algo para la reflexión:
El pasado 8 de Junio fue mi cumpleaños. Eran aproximadamente las 13.45 del mediodía cuando recibí una llamada de un número desconocido. Llamada que naturalmente atendí.
Una expaciente diagnosticada de cáncer hace 5 años, asistió a mi consulta abatida, desolada, indefensa, bloqueada y hundida totalmente. No era para menos, acababan de diagnosticarle un cáncer y los pronósticos eran muy malos.
Recuerdo que trabajamos duro durante casi dos años. A nivel profesional tratamos aspectos tan importantes (ya citados en alguno de los artículos escritos en esta sección)como: La importancia de la actitud frente a la enfermedad, la relación entre el estado de ánimo y el progreso de la enfermedad, locus de control, técnicas de reestructuración cognitiva, apoyo familiar etc.
Si debo decir que desde el primer momento nada tuve que reprocharle a aquella paciente madre de dos hijas y felizmente casada, dado que se volcó desde el inicio en la terapia, y sobre todo en sus ganas de vivir por encima de cualquier otra cosa.
Hoy, después de más de tres años sin saber nada de ella (afortunadamente, signo de que todo marcha bien) , recibí precisamente esa llamada.
Alentador, motivante, algo que nadie puede pagar con el mayor de los tesoros fue observar como recordaba cada una de las frases que yo le había dicho en las sesiones de terapia hacía ya casi cinco años. Había interiorizado hasta la última de las frases, lo trabajado, lo debatido y lo confrontado.
Me preguntó cuántos años cumplía y un servidor le contestó algo apenado que “ya eran 45”, que “un añito más”, “que qué rápida se pasaba la vida y el tiempo”. Su respuesta no tuvo desperdicio y creedme que no olvidaré sus argumentos, su tono de voz lleno de felicidad que me transmitió tan intensamente, algo para recordar siempre, sin duda. Me dijo:
“Desde que tuve el dicho cáncer, en cada uno de mis cumpleaños, nunca me planteo o me digo “que vieja” (ella tiene ahora 46), ahora digo: “que suerte cumplir años, lo importante es que cada año he disfrutado más de mis hijas y de mi familia, de aquellos que me quieren. Digo mi edad encantada y el mismo día de mi cumpleaños pido abrazos, muchos abrazos de todos aquellos que me felicitan. Ahora comprendo el regalo que tengo en mi poder: el de cumplir años. Vivo al día, intensamente. Después de ver la muerte tan cerca no puedo permitirme estar triste por cumplir años, sino todo lo contrario. He seguido disfrutando gracias a tu apoyo, al de mi familia, a mi cambio de actitud a la hora de ver las cosas. Estoy bien, muy bien.Para mí cumplir años se ha convertido en el mejor día del año, en algo superespecial, estoy contenta, muy contenta. Ahora comprendí, después de todo lo pasado que es un lujazo vivir”.
Después de esta llamada, fui a abrazar a mi mujer y a mi hija, les dije que era un privilegiado por tenerles tan cerca y ser felices, y una vez más comprendí, que aquello que decía a los pacientes en consulta, debía seguir aplicándolo en mi propia vida. En definitiva: “seguir aprendiendo de ellos”, porque sin duda, recibo mucho más de lo que doy. Gracias por tu llamada. Aquí tienes el artículo prometido. Mi admiración por ti es inmensa.
lunes, 4 de junio de 2012
"NO ME GUSTA SER DIRECTOR DE ORQUESTA" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 4-6-12)
No me gusta ser director de orquesta
Cuando a algunos pacientes se les aconseja y se les afirma que los máximos responsables de sus aciertos y de sus fracasos son ellos, algunos nos miran con cara total de sorpresa, se "ponen a temblar" y se quedan "fuera de juego"
Por Fco. Javier Sánchez Martínez. Psicólogo
Con esta significativa frase me sorprendía un paciente aludiendo a que “no le gustaba llevar el mando en su vida”, a “no querer estar en primera fila de sus responsabilidades”, a “seguir quejándose sin pasar a la acción”.
Cuando a algunos pacientes se les aconseja y se les afirma que los máximos responsables de sus aciertos y de sus fracasos son ellos, algunos nos miran con cara total de sorpresa, se “ponen a temblar” y se quedan “fuera de juego”, porque, en muchas ocasiones acuden al profesional con un victimismo involuntario que les tiene paralizados, indefensos y sin ganas de luchar por nada, inmersos en un círculo vicioso del que no pueden y a veces ni les apetece salir, se acostumbraron y aprendieron sólo a “quejarse”. Si yo no tengo nada que hacer, decir, o no pinto nada en mi vida ¿de qué sirve que me esfuerce?.
Frente a este locus de control externo, nuestra tarea consistirá en hacer comprender al paciente mediante técnicas de confrontación, reestructuración y a través fundamentalmente de la entrevista motivacional que el control de su vida lo tiene él/ella, que él y no los acontecimientos que le ocurren son los protagonistas de su vida, de su felicidad y de la terapia que está realizando en estos momentos.
Frente a la suerte, el azar o el destino le proponemos “ser el director de orquesta”, “colocarse en primera fila”,” enfrentarse a los problemas o situaciones que le ocurran” (que no a las personas), “proponerse alternativas propias” y “buscar soluciones adecuadas y realistas”, pero sólo para él/ella. Serían sus soluciones, sus decisiones y por tanto sus errores o sus aciertos.
Frente a esta “forma” de “sanear” su situación actual, los pacientes con un locus de control externo, mantienen su discurso de “quejas” eterno, no se plantean que ellos puede ser positivo cambiar “aspectos de su forma de enfrentarse a los problemas que les acosan” y se consideran (porque están convencidos de ello, como un mecanismos de defensa) que el mundo conspira contra ellos, que todo el mundo les trata injustamente y que cómo es posible que siendo tan “buena persona”, nadie le agradezca o vea su esfuerzo.
No podemos, ni debemos reforzar ese discurso, tras una/s primera/s sesiones donde el paciente necesita, sin duda, desahogo emocional y escuchar sus propios pensamientos. Vuelvo a afirmar que usted es el máximo responsable de su vida, de las cosas que le ocurren y que frente a la queja, actúe. No está escrito en lugar lo que le ocurrirá a usted (salvo creencias religiosas, por supuesto muy respetables), conviértase en “director de su propia vida”, será más feliz, créame.
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