martes, 25 de octubre de 2011

"¿QUÉ ES EL MOBBING?" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 29-8-2011)

Fco, Javier Sánchez Martínez. Coaching Amaranto Consultores.

¿QUÉ ES EL MOBBING?

El mobbing (traducido literalmente en castellano como “atacar” o “atropellar”)  se define como una serie de actuaciones hostiles continuadas hacia una persona en el ámbito laboral (una vez a la semana durante al menos seis meses): contra la dignidad del sujeto, contra su capacidad profesional, contra su estilo de vida privada y/o contra sus cualidades físicas y morales.

Se trata de un acoso psicológico y personal. Lo sufren aproximadamente un 10% de la población activa. Es un problema social, pues no existe una conciencia amplia del problema en sí.

TIPOS  DE ATAQUE:

-          Ataques a la víctima con medidas organizacionales (eliminación de la autoestima, degradación de la persona).

-          Ataques a las relaciones sociales de la víctima con aislamiento social (ignorar a la persona.

-          Ataques a la vida privada de una persona (ridiculizar a la persona).

-          Violencia física (ej. Acoso sexual).

-          Ataques a las actitudes de la víctima.

-          Agresiones verbales.

-          Rumores.

EFECTOS DEL MOBBING:

-          Dolores de espalda.

-          Irritación fácil.

-          Dolores de cabeza.

-          Depresión.

-          Dolores cervicales.

-          Perturbación del sueño.

-          Deficiencias de concentración.

-          Problemas de memoria.

-          Inseguridad.

-          Fatiga crónica.

CARACTERÍSTICAS DE LA VÍCTIMA:

-          Personas con elevada ética, honradez y rectitud, así como un alto sentido de la justicia.

-          Personas autónomas, independientes y con iniciativa.

-          Personas altamente capacitadas por su inteligencia y aptitudes.

-          Personas populares, líderes informales entre sus compañeros o con carisma para liderar grupos.

-          Personas con alto sentido cooperativo y de trabajo en equipo.

-          Personas con situaciones personales o familiares altamente satisfactorias y positivas.

MÉTODOS DE EVALUACIÓN:

-          ISTAS 21: Nos permite conocer si existen conductas propias del mobbing.

-          Entrevista personal: Evaluamos la existencia del acoso.

-          LIPT- 60: Nos permite conocer número, tipo y frecuencia de las conductas de acoso.

ACTUACIONES SOBRE EL MOBBING:

-          Interponer denuncia correspondiente.

-          Facilitar a la víctima ayuda profesional psicológica. Fases de superación:

a)      Fase 1: Identificación del problema.

b)      Fase 2: Desactivación emocional.

c)       Fase 3: Elaboración de respuesta.

d)      Fase 4: Integración en la perspectiva de la víctima.

Desde mi experiencia clínica me he encontrado con situaciones tremendas de acoso laboral, donde, generalmente, la víctima se siente indefensa y acude a consulta con un estado emocional realmente desolador.

Generalmente he tratado caso de “jefes/jefas” que aprovechándose de situación jerárquica superior someten a presión psicológica a sus “trabajadores, produciéndoles efectos nefastos tanto a nivel psicológico, como personal, laboral, etc.

También he asistido como “perito” a declarar en algunos juicios y me he encontrado con tres tipos de casos:

Por un lado personas que intentan “aprovecharse de la empresa” y ante cualquier mínimo problema denuncian injustificadamente a la misma. Por el otro, personas realmente víctimas de una situación de mobbing frente a la que se han tomado tremendas represalias y por último,  muchas ocasiones que han  acabado en un  acuerdo entre empresa y trabajador.

Psicológicamente se trata, desde mi punto de vista, de un problema en auge durante los últimos 5-10 años y que es difícilmente demostrable ante un tribunal.

Son muchos los condicionantes que hacen a la persona “callar” durante mucho tiempo o no decir nunca lo que le ocurre, intentando “esquivar” los acosos que sufre con diferentes estrategias que sólo le proporcionan resultados positivos a corto plazo. Evidentemente la situación actual de grave crisis que vivimos en España, también “ayuda” a que la persona “aguante” en su puesto de trabajo, pese a las condiciones tremendas que ha de soportar. 

Los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo suelen ser frecuentes en las víctimas de acoso laboral y sus repercusiones psicológicas se mantienen durante bastante tiempo. Si usted ha sido o está siendo víctima del mismo, denúncielo, atrévase, aunque…. es fácil decirlo… y difícil demostrarlo.






"EL ESTRÉS LABORAL Y LOS MAESTROS" (Publicado en "Voces de Cuenca" el 5-9-2011)

Fco. Javier Sánchez Martínez

Coaching Equipo Amaranto Consultores.

“EL ESTRÉS LABORAL Y LOS MAESTROS”

El término de moda, hace mucho tiempo, es el de BURNOUT, también llamado “Síndrome del quemado”.

¿A qué se debe?  Se suele producir cuando las EXPECTATIVAS en el puesto de trabajo no se ven cumplidas y no existe posibilidad (percibida) de cambiar la situación y  poner en práctica las propias ideas.

Según Maslach y Jackson el burnout es una RESPUESTA INADECUADA a un estrés emocional crónico cuyas características principales son:

-         Síntomas de agotamiento emocional, físico y psíquico.

-         Para aliviar esta situación se produce una ACTITUD FRÍA Y DESPERSONALIZADA con los demás.

-         FALTA DE COMPROMISO con el trabajo.

-         Sentimiento de INADECUACIÓN, INCOMPETENCIA E INEFICACIA.

Identificamos distintas fases de aparición de dicho síndrome:

1)    DESEQUILIBRIO ENTRE DEMANDAS DE TRABAJO Y RECURSOS DEL INDIVIDUO PARA AFRONTARLOS (percibidos).

2)    DESEQUILIBRIO ENTRE EXPECTATIVAS Y LO QUE LA REALIDAD OFRECE.

3)    RESPUESTA EMOCIONA: TENSIÓN, FATIGA.

4)    EL INDIVIDUO SE ENFRENTA A LA SITUACIÓN POR MECANISMOS NEUROLÓGICOS ERRÓNEOS, modificando actitudes y conductas.

Recordemos que existe un estrés positivo que nos hace mantener un nivel de actividad adecuado para nuestro funcionamiento cotidiano. El problema surge cuando la persona se ve desbordada por la/s situaciones que le acontecen. 

A nivel profesional me he encontrado con multitud de casos de burnout (profesiones sanitarios, maestros, entre otros muchos).

Déjenme brevemente,  hacer especial referencia a la profesión de maestro, tan poco valorada en la actualidad:

Los maestros se encuentran en las aulas tan sólo una proyección de lo que ocurre en la vida actual. Es decir, se encuentra a unos niños  (una parte de ellos, evidentemente) perdidos, sin límites, carentes de educación y caprichosos.

Tienen a los padres como “enemigos”, en lugar de cómo “aliados” de la educación de sus hijos (en determinados casos, cada vez más frecuentes), valorándoseles sólo las “amplias vacaciones que tienen”.

Se encuentran a niños con apenas 3-4 años, faltándoles el respeto, “dándoles patadas” (literalmente) ante cualquier contrariedad que se les dice, o cualquier límite que se les intenta poner. ¿Se puede trabajar en estas condiciones? Reflexionemos todos por favor ante esta terrible situación.

No es extraño por tanto que sus expectativas no se vean cumplidas en multitud de ocasiones debido a determinadas variables que suelen complicar su trabajo: no apoyo de padres (en algunas ocasiones), heterogeneidad de los grupos (alumnos) con los que trabajan, tensiones por  distribución de horarios, comisiones de servicio o problemas con otros compañeros).

 Es triste, muy triste.

Esto les suele pasar “factura emocional” a lo profesionales,  que se ven desbordados por la situación y acaban en muchos casos sufriendo trastornos de ansiedad y estrés.

Ponga remedio a su situación de estrés laboral si se siente identificado con lo escrito en este artículo, cuídese y ponga remedio antes de que sea demasiado tarde, aunque no sé si la sociedad actual y los valores imperantes le dejarán…….

"EL MUNDO DE LAS DROGAS, LA PRISIÓN Y OTROS" (Segunda parte) (Publicado en "Voces de Cuenca" el 19-9-2011)

EL MUNDO DE LAS DROGAS, LA PRISIÓN Y OTROS (segunda parte).

Fco. Javier Sánchez Martínez.

Coach Equipo Call Center Amaranto Consultores.

Frente a la imagen del drogodependiente de los años 80, tremendamente deteriorado, con enfermedades muy avanzadas, en condiciones higiénicas lamentables y situación marginal, aparece la nueva imagen del consumidor de drogas: persona en un porcentaje elevado  de casos “normalizada”, proveniente de familia estructurada, con una fuente de ingresos con la que poder desenvolverse día a día y cada vez de edad más joven.

En la prisiones  ha aumentado considerablemente en los últimos años (además de otras poblaciones como los  extranjeros, por meras razones probabilísticas, entre otros colectivos) el número de personas que han ingresado con este perfil.

La conclusión es que al final la droga no hace distinción alguna para nadie, y acaba destruyendo en un porcentaje muy elevado de casos la vida de las personas y de todo el entorno que le rodea.

Durante los 12 años que he trabajado en prisión he visto a muchos chicos jóvenes morir por el tema relacionado con este mundo. Consecuencia del VIH (al quedarse sin  defensas), consecuencia de un deterioro progresivo tanto físico como mental o como consecuencia de una sobredosis una vez que salieron a la calle, entre otras muchas causas.

Personalmente trabajar en prisión me ha servido para ser más tolerante, más flexible, más “empático” con los demás y cambiar mi concepción sobre muchos aspectos fundamentales de la  vida.

He conocido a “excelentes personas” dentro de la prisión, me refiero naturalmente a presos  que no han tenido nada fácil desenvolverse en el lugar donde nacieron, en la familia o bajo las circunstancias que les había tocado vivir, y puedo decir en voz alta que han sido una fuente constante de aprendizaje para mi.

Sin caer en el victimismo simple del drogodependiente le pregunto al lector: ¿Qué hubiera pasado con su vida si usted hubiese nacido bajo las mismas circunstancias que les han rodeado  a ellos?. Le invito a reflexionar sobre ello.

Algún compañero psicólogo puede decirme que se trata de un punto de vista muy “conductista", donde todo viene determinado por el ambiente, pero  no hemos de olvidar la parte afectiva y emocional que se ve tremendamente deteriorada como consecuencia de todas las situaciones externas que rodean al drogodependiente.

Hoy en día, no es nada raro que usted salga un fin de semana (como me ha ocurrido a mí) y haya visto a gente consumir droga, o se la hayan ofrecido o que se haya normalizado el estar tomando algo en cualquier “pub” y oler el humo del  popular “porro”.



Aunque en el próximo artículo hablaré sobre la familia y su papel en la prevención en el consumo de drogas, si me gustaría adelantar y  decir, muy modestamente a los padres, QUE CUIDEN LA COMUNICACIÓN y en consecuencia LA RELACIÓN  con sus hijos , que  sepan de sus amistades (no en plan paranoico por favor) , que les dediquen tiempo a los mismos, compartan actividades comunes para que  puedan tener la suficiente confianza con ellos y cuando les surja un problema  que puedan contar con ustedes, sabiendo que pueden ser castigados por una conducta inadecuada pero también que una vez asumida su responsabilidad  pueden contar con el apoyo de sus padres.

Cuidado, mucho cuidado en confundir ser padre con ser amigo. Los padres nunca han de ser los amigos de sus hijos, porque han de ponerles límites y asumir simplemente su papel, el que les ha “tocado vivir” para que mañana sus hijos sean personas responsables, no caprichosas y que  saben enfrentarse adecuadamente a los problemas que la vida les vaya planteando.

"EL MUNDO DE LAS DROGAS, LA PRISIÓN Y OTROS" (PRIMERA PARTE). (Publicado en "Voces de Cuenca" el 12-9-2011)

EL  MUNDO DE LAS DROGAS-LA PRISION Y OTROS………(Primera parte)
Fco. Javier Sánchez Martínez. Coach Equipo Amaranto Consultores.

Complejo y difícil tema el que les propongo hoy.
                La droga es una plaga que invade todas las esferas de la sociedad actual y que, en muchos casos, acaba teniendo un final, no precisamente feliz..
Consecuencia de una sociedad en la que sólo se concede importancia a lo material y se rechaza lo espiritual o lo religioso como norma general, y como consecuencia de  una pérdida total de valores y creencias  sanas (si las hay, porque en muchos casos ni se tienen), una permisividad excesiva y sobreprotección a nuestros hijos,  una incapacidad para el sufrimiento y para madurar poco a poco en esta vida tan larga….(o tan corta,  según se mire)  y  como consecuencia  (entre otras muchas causas)  de “ estar de vuelta de  todo”, demasiado pronto, las personas buscan algo diferente, alternativo,  que les haga sentir felicidad al instante sin apenas sacrificio  o lucha personal.
Las personas con un déficit de autoestima, aquellas a las que les  cuesta decir que no,  expresar emociones, iniciar conversaciones o que tienen una tendencia elevada a sentirse culpables por rechazar peticiones, tendrán más posibilidades  de iniciarse en el mundo de la droga.
No olvidemos, por favor,  que el mayor número de muertes se produce por las llamadas drogas legales alcohol y tabaco.
Desde mi experiencia clínica he visto a pacientes generalmente jóvenes, sin percepción de riesgo, con una falta de objetivos en su vida,  sin saber dónde dirigirse,  y con unos padres, en los que generalmente, uno de los dos es excesivamente permisivo.
Jóvenes que lo han tenido todo y todavía “no se han enfrentado a la vida por ellos mismos”, porque siempre alguien les ha “sacado las castañas del fuego”.
Chantajistas, manipuladores y mentirosos,  sólo quieren obtener lo que desean ¡ya! (proyección de lo que ocurre en nuestra sociedad actual donde se vive al instante, donde prima la rapidez y donde se quieren hacer las cosas “para ayer”), montando en cólera cada vez que no obtienen lo que quieren, precisamente porque antes siempre lo obtuvieron cuando  lo quisieron, sin que nadie les dijera ¡basta!.
Algún adolescente ha reconocido durante la terapia que lo le ha pasado es que “nunca “ha recibido  NO” por parte de casi nadie, especialmente de sus padres. 
El último escalafón de este mundo lo constituyen LAS PRISIONES, donde 9 de cada 10 personas que ingresan lo hacen por temas relacionados con la droga, tremendo,  sin duda.
Aunque a la sociedad no le interesan en absoluto las cárceles y aboga únicamente por un endurecimiento de penas y condenas, entiendo que éste es un camino erróneo para solucionar “de base” este grave tema.
España posee en la actualidad el mayor número de presos de la Unión Europea, y seguimos construyendo cárceles y más cárceles. Pregunto a los lectores  ¿no está ya demostrado que éste no es el camino a seguir, sino que el trabajo hay que hacerlo antes?
“Ni endurecer las penas, ni aplicar castigos ejemplares en este tema, modifica conducta alguna en las personas que ingresan en prisión  a medio-largo plazo,  y en las que no lo hacen”.
La mejor forma de enfrentarse a este problema es desde la educación y la prevención (desde mi modesto punto de vista).
Si una persona comete un delito, tendrá que ser castigado por ello, no lo pongo en duda, pero habrá que dar un paso más con posterioridad, porque repito que con el castigo únicamente no se consigue absolutamente nada..
Si un padre vocea agresivamente a su hijo porque no ha recogido los juguetes, el niño le hará caso, evidentemente, porque está “muerto de miedo”, pero no por otra cosa.
“Siendo partidario de la necesidad de una figura de autoridad y de unos límites  para cualquier persona (como he defendido en anteriores escritos), entiendo que esta idea no es incompatible con una actitud negociadora, flexible y dialogada en el proceso educativo de cualquier persona”.
Además el objetivo de las prisiones es (o debe ser,  porque me consta que se intenta desde muchos ámbitos) la reeducación y la reinserción social.
Avancemos en este aspecto de una vez. “Cambiemos el chip”, que ya es hora.
El equipo de tratamiento y las diferentes ONGs  de las prisiones luchan por ello día a día, y les aseguro que me consta, pero evidentemente en el Centro Penitenciario sólo se pueden poner las bases para acciones posteriores que se deberían llevar a cabo cuando la persona está en libertad, ya que evidentemente la prisión no es el mejor sitio para consolidar modificación de conductas.
“Al final volvemos a la conclusión de siempre: educar desde la libertad responsable y nunca desde el autoritarismo o la permisividad excesivas, porque si no acabaremos obteniendo consecuencias negativas, en las personas que “hemos educado”  o en nosotros mismos, siendo una de estas consecuencias, en muchos casos, la alternativa de la droga”.

¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA VIVIR MÁS TRANQUILO? (Publicado el 3-10-2011 en "Voces de Cuenca")

¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA VIVIR “MÁS TRANQUILO”?

Fc o. Javier Sánchez Martínez. Psicólogo



“Hay millones de personas esperando la inmortalidad que no saben qué hacer con sí mismas una tarde lluviosa de domingo”  (Susan Ertz).



 Le ofrezco al lector esta semana algunas CLAVES  para intentar vivir SIN ANSIEDAD en este complejo mundo, donde las prisas, la vida acelerada, las citas breves, la emocionalidad muchas veces perdida en las interrelaciones personales y el “no tengo tiempo” se han convertido en habituales de nuestro estilo de vida.  Recuerde que:

1)      Hay una ansiedad positiva,  adaptativa que es la que nos mantiene alerta y nos protege ante los posibles peligros y eventualidades que nos puedan ocurrir, aquella que potencia los propios recursos para hacer frente a situaciones complejas (Pilar Varela).

2)      Una ansiedad patológica que nos bloquea, nos paraliza, nos desequilibra física y mentalmente,  y no nos es útil, sino todo lo contrario.

ALGUNAS CLAVES IMPORTANTES:

1)      Practique el sexo: Liberará endorfinas.

2)      Sea realista: Fíjese metas alcanzables. Esto le reforzará..  paso a paso y le llevará a plantearse poco a poco metas elevadas.

3)      Mantenga su sentido del humor. No hay mejor terapia. Observe siempre a las personas cercanas ansiosas malhumoradas, “el mundo contra mí”, todo está mal. Son neurosis patológicas.

4)      Evite el perfeccionismo: tendrá sensación constante de frustración ya que afortunadamente no es perfecto y por eso cada vez que no logre el 100% de sus objetivos (que serán muchas veces), se incrementará su nivel de ansiedad.

5)      Mantenga un lenguaje interno de calma: Cultive los pensamientos positivos. Está comprobado que el lenguaje interior regula conductas y emociones. Cuide su lenguaje interno, transmítase mensajes positivos.

6)      Evite personalizar lo ocurrido: le generará indefensión y desesperanza.

7)      Hable en tono sosegado: Con autoconvencimiento auditivo. Regule sus emociones y conductas transmitiéndose tranquilidad.

8)      “No entre al trapo”: No sé de por aludido, no permita que su estado de ánimo o sus reacciones dependan de los demás.

9)      Póngase algo frío en la frente, en las manos o en la cara, su circulación será más fluida y oxigenada.

10)   Permita que entre aire por la ventana del lugar donde se encuentre. Respire despacio, obtendrá mayor cantidad de oxígeno.

11)   Haga una dieta rica en vitamina C: Frutas y vitamina E: Verduras, ensaladas, lechugas.

12)   Escriba en un papel cómo se siente: se desahogará emocionalmente e identificará en otro  momento sus “distorsiones”.

13)   Si ha perdido a un ser querido: escríbale una carta, cuéntele como se encuentra y si la muerte fue brusca, despídase de él/ella.

14)   Duerma al menos 8 horas al día.

15)   Practique relajación, yoga, taichí, deporte.

16)   Evite  excitantes (tabaco, té).

17)   Planifíquese y priorice sus actividades. Sea consciente de que “no puede llegar a todo” y que afortunadamente “es imprescindible”.

18)   Enfréntese a los problemas que tenga, no los evite, no espere que el tiempo u otras personas  los resuelvan.

19)   No anticipe las cosas: No haga de adivino con el famoso “Y SI….”, se evitará mucho sufrimiento inútil.

20)   Realice actividades de ocio y tiempo libre que le supongan poco coste emocional o físico (o no excesivo): está comprobado que se mejora el estado de ánimo. Deben ser actividades con las que consiga “desconectar” totalmente de sus quehaceres y preocupaciones diarias.

21)   No se aísle socialmente: Cultive la amistad de las personas cercanas y no se cierre a nuevas personas.

22)   Aprenda a decir NO: Su autoestima se incrementará de forma significativa y su ansiedad disminuirá “milagrosamente”.

23)   Deje de preocuparse “del que dirán”: independientemente de lo que haga o diga, siempre habrá alguien que le criticará o le dirá que le parece mal lo que hizo.

24)   Pida ayuda si la necesita: No es síntoma de debilidad. Sólo es síntoma de que no es perfecto.

25)   Aprenda de los errores: Obtenga lo positivo de ellos y crezca como persona. Nadie se equivoca a propósito, equivocarse es normal y forma parte del proceso de aprendizaje humano.

En la medida que se acerque al cumplimiento de estas claves su vida será más sana física y  psicológicamente.  Hágame caso. Funciona.

LAS MENTIRAS Y LAS COMPAÑÍAS DE NUESTROS HIJOS ¿QUÉ PODEMOS HACER? (Publicado en "Voces de Cuenca" el 10-10-2011)

LAS MENTIRAS Y LAS COMPAÑÍAS DE NUESTROS HIJOS. ¿QUÉ PODEMOS HACER?

Fco. Javier Sánchez Martínez. Psicólogo

“Piensa como un hombre de acción, y actúa como un hombre de reflexión” (Henri Bergson)



Cuando los padres “traen” a  consulta a su hijo para que “el psicólogo” trate de modificar la costumbre de su  hijo de mentirles, y el psicólogo les llama a ellos también para la terapia, los padres suelen quedarse bastante asombrados. La pregunta que se hacen es  ¿”qué pintamos nosotros aquí si el que miente es nuestro hijo”?.  Cuidado con esta percepción, porque si nuestro hijo nos miente, nosotros tenemos parte de responsabilidad en ello.

Cuando un hijo nos consigue engañar o mentir, lo que este hecho nos está indicando, aparte de su ingenio, es que “estamos lejos de él”, que “le hemos perdido la pista”.

Puede ser una forma de preservar su universo íntimo y mantener a sus padres al margen de sus relaciones o actividades personales.

Los niños y los adultos mienten como sistema defensivo ante un eventual castigo, para disimular la ignorancia, para evitar la vergüenza, para parecer mejor de lo que en realidad es o para recibir atención.

No debe reprenderse de forma exagerada, pero sí ha de manifestarse que la mentira cercena la confianza. Si usted reprende exageradamente, su hijo no volverá a contarle absolutamente nada.

El equilibrio, difícil de conseguir, es  que nuestros hijos reconozcan la verdad, aun sabiendo que habrá un castigo por la conducta inadecuada, PERO QUE POSTERIORMENTE CONTARÁN  con nuestro  apoyo incondicional. 

Lo que precisan en esos momentos es que les ayudemos a buscar otras vías alternativas, más limpias, más honestas, más tranquilizadoras para ellos mismos.

La observación de conductas y actitudes del niño, de sus manifestaciones, de nuestras respuestas por tanto, son una ayuda clave.

La observación y la cercanía serán nuestros principales medios, el razonamiento y el sentido común harán el resto.

Respecto de las compañías resulta tremendamente importante lo siguiente:

-          Ayudarles a ser independientes de los amigos.

-          Capacitarlos para reflexionar individualmente.

-          Capacitarlos para exponer los propios criterios sin miedo a valoración de otros.

-          A decir NO cuando no se comparte lo que proponen los amigos.

-          A no dejarse manipular.

-          A decidir con libertad.

-          A no perder las posiciones ante los retos y desafíos.

-          A visualizar, como paso previo, las consecuencias de las propias acciones.

Otros aspectos importantes son:

-          El implicarse en algunas actividades con nuestros hijos (asistir a espectáculos deportivos, pasar un día juntos en algo que le interese).

-          También es importante que los padres de los amigos de los hijos se conozcan entre ellos y puedan compartir actividades conjuntas, ya que los padres deben conocer el círculo de relaciones de sus hijos y con quien “anda” su hijo.

En cualquier caso se trata de una tarea nada fácil, bastante agotadora a veces, pero que puede subsanarse con estas pautas en gran medida.